En el contexto de la crisis global del capitalismo, más aguda que la de 1929, México inició la propia desde el 2007 cuando ya el Banco Mundial (BM) calculaba que el 40% de los mexicanos vivían en la pobreza. A finales del 2008 el gobierno mexicano inició los trámites para recibir los préstamos del FMI, el BM y el BID, obteniendo así los mayores créditos de estas Instituciones Financieras Internacionales (IFI’s), más que ningún otro país del mundo. Así, la deuda mexicana creció un 38% en los últimos ocho años. Y es que la recesión era inevitable y la acabó de agudizar el gobierno mexicano con el tratamiento mediático de la influenza.
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